viernes, 20 de julio de 2012

Ida e volta

Non hai peor mal que estar vacío
non saber que sentir neste indeciso estío.

Non ando mal,
vexo persoas sorrir e brincar.

E aínda así, falta algo,
bágoas, lonxanos tangos.

Sons desquiciantes e voces descoñecidas
voltas, mareos, agarimos de fadas espidas.

Luces durmidas que enganan
e baixo a bóveda estrelada se espallan.

sábado, 7 de julio de 2012

Manobra

Miña propia filosofía, meu propio moralismo
termiñan coas ardentes ganas de volver darte un bico.
Miña estrela do este, fulgurante, candente,
roza-la miña mao coma velenosa serpente,
facéndome almacena-lo presente...

que voa, voa, lonxe no negro espazo
negro coma as viraxes do cazo espido
fría, pantasmagórica amapola sen cobixo;
durme baixo as miñas espiñas dourizo.

viernes, 29 de junio de 2012

Entremés teatral (II)

(Con el dolor a sus pies y el llanto contenido, acercóse el hombre al ventanuco y observó, callado, lo que ocurría fuera; que de un momento a otro, les afectaría a todos)

 - ¡Madre de Dios!, como se cambian las tornas... aveces desearía que todo fuera más sencillo, que nadie viera o sufriera esto que incendia las almenaras de mi corazón.

(Se acerca un vigía)

- Yo llevo años dando aviso y nadie me hacía caso. Ahora moriremos todos, por culpa de ciertos oídos sordos y calumniosos.

- Pues que así sea, (dijo el hombre con firmeza). No atravesará nadie estos muros, nadie; ni nadie beberá de nuestros pozos, ni nadie arrancará las flores rubias de nuestros lechos, ni nadie caminará sobre nuestros restos... te digo, amigo, que aquí les haremos frente. Les pararemos los pies como hicieron nuestros predecesores una y otra vez. Su sangre corre por nuestras venas y nos influye el desprecio a la muerte y al dolor que nos dará la victoria, si, amigo, porque la derrota no existe, no prevalece, no despierta... ¡MUERE!, ¡MUERE, COMO SU ESPERANZA EN NUESTRAS MANOS, APLASTADA CUAL INSECTO!

- ¡Así se alce victorioso tu puño!

(Comienza una lluvia de flechas que se va a centuando, ambos se ponen el yelmo y el telón baja. Cuando haya bajado del todo, se escucharán ruidosos metales chocando, gritos y juramentos durante varios segundos, finalizando en un "¡Cae, bastardo!")

sábado, 16 de junio de 2012

Entremés teatral

(Aparecen en escena cuatro caballeros heridos y maltrechos. El primero y el segundo se ayudan para caminar; el segundo parece sumido en un shock, el cuarto y último se dirige al público. El escenario está lleno de armas rotas y cadáveres.)

Caballero cuarto (angustiado y apresurado): -¡Oh, señor!, ¡cuánta miseria la nuestra!, ¡¿cuándo te hemos fallado!? Nuestra opaca derrota será un eco profundo en el futuro; nuestra caída un cuento! (cae de rodillas, agotado.) ¡Salve hermanos, porque hoy el cielo muere y la hierba arde!, ¡salve porque no volveremos a ver muchachitas de mejillas rosadas, ni copas, ni bosques, ni dolor!

(Todos a coro): -¡Salve!

(El caballero cuarto, cae lentamente de espaldas sobre sus rodillas, cuando yace, empieza a sonar un atronador ruido de cascos de caballos, espuelas y gritos desgarrados. Los caballeros intentan penosamente salir de escena debido a lo mencionado, el telón baja lentamente.)