(Aparecen en escena cuatro caballeros heridos y maltrechos. El primero y el segundo se ayudan para caminar; el segundo parece sumido en un shock, el cuarto y último se dirige al público. El escenario está lleno de armas rotas y cadáveres.)
Caballero cuarto (angustiado y apresurado): -¡Oh, señor!, ¡cuánta miseria la nuestra!, ¡¿cuándo te hemos fallado!? Nuestra opaca derrota será un eco profundo en el futuro; nuestra caída un cuento! (cae de rodillas, agotado.) ¡Salve hermanos, porque hoy el cielo muere y la hierba arde!, ¡salve porque no volveremos a ver muchachitas de mejillas rosadas, ni copas, ni bosques, ni dolor!
(Todos a coro): -¡Salve!
(El caballero cuarto, cae lentamente de espaldas sobre sus rodillas, cuando yace, empieza a sonar un atronador ruido de cascos de caballos, espuelas y gritos desgarrados. Los caballeros intentan penosamente salir de escena debido a lo mencionado, el telón baja lentamente.)
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