Empedrado que como otros lleva a la
urbe donde nacieron mis númenes
quemado por el sol de la mañana
alza pedestre vestida de líquenes
las estatuas cayeron para llenar
el surco de los vaivenes humanos
mi principio y final, mi ley y mis astros
ahora para los reyes un bazar
es lágrima y no llanto quien saluda
en tu faz marmórea, en vuestros vástagos,
corriendo en círculos buscando ayuda

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